Pasta al limón con salmón salvaje, alcaparras y pan crujiente

plato de pasta con salmón salvaje y limón

Pasta al limón con salmón salvaje, alcaparras y pan crujiente

Una pasta sencilla pero con muchísimo sabor. El limón y las alcaparras aportan frescor, la salsa envuelve la pasta sin resultar pesada y el salmón salvaje se incorpora al final para conservar su textura. El toque de pan dorado termina de hacerla irresistible. Plato con todo lo necesario para una comida de lo más completa
Tiempo de preparación 10 minutos
Tiempo de cocción 15 minutos
Tiempo Total 25 minutos
Plato Plato Principal
Raciones 2

Ingredientes
  

  • 1 lata de salmón salvaje al natural
  • 180 –200 g de espaguetis o linguine
  • 1 limón
  • 1 cucharada de alcaparras
  • 1 diente pequeño de ajo
  • 25 g de mantequilla
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • 2 cucharadas de pan rallado grueso o miga de pan
  • Perejil fresco
  • Pimienta negra recién molida
  • Sal
  • Un poco del agua de cocción de la pasta

Instrucciones
 

  • Prepara el pan crujiente. Calienta un poco del aceite de oliva en una sartén y añade el pan rallado. Tuéstalo durante un par de minutos, removiendo, hasta que esté dorado. Retíralo y guárdalo para el final.
    Cuece la pasta en abundante agua con sal hasta que quede al dente. Antes de escurrirla, reserva aproximadamente medio vaso del agua de cocción. La pasta, elije la que te guste, aquí, al no ser lo más interesante la salsa, para mi gusto da igual que no sea hueca (que me encanta cuando llevan salsa que se quede dentro 😉 )
    Mientras se cuece, pon en una sartén amplia la mantequilla, el resto del aceite y el ajo muy picado. Cocina a fuego suave durante un minuto, sin dejar que el ajo llegue a dorarse.
    Añade las alcaparras, la ralladura de aproximadamente medio limón y una cucharada de su zumo. Luego, incorpora la pasta escurrida directamente a la sartén y añade unas cucharadas del agua de cocción.
    Remueve enérgicamente para que la mantequilla, el limón y el agua formen una salsa ligera que se adhiera a la pasta.
    Añade el salmón al final, (aquí aparece la lata protagonista) separado en trozos grandes. Mézclalo suavemente durante unos segundos, solo lo suficiente para calentarlo sin romperlo.
    Termina con perejil picado, pimienta negra, un poco más de ralladura de limón y el pan crujiente por encima.
  • El pequeño detalle que puede hacerla especialmente buena

    Yo cuando utilizo salmón, casi siempre, la receta me pide nata. En éste caso, no la pondría.
    Mi intención es que resalte la conserva, así que la emulsión de mantequilla, limón y agua ha quedado muy rica.

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